azul y azul y azul
y cuando vuelvas
más azul encendido
sobre cielos y brisas
y soles azulados
humeando guirnaldas
de -nunca olvides, niña
que el azul fue una excusa
así te llama la soledad
un pasillo tras otro
y al final de la tarde
esa estancia vacía
en la que ni te atreves
a respirar
a veces todos los miedos
brotan y salpican
ahí, donde nada había
un mar inesperado
soy como una salmona
remontando el río
para desovar
nada es tan estricto
como este oscuro miedo
que entreabre paredes
humo, fuego, volutas
de piel inaprendida
arabescos de ti
somos viento y salitre
y esas pequeñas manos
que acarician obstinadas
la belleza de este mundo
todo es preferible
a esta sucia tristeza